Desarte debuta con “Menos Café”: el primer rugido de una banda que llega para agitar la escena madrileña

 


No todas las bandas debutan con una idea tan clara de quiénes son. En el caso de Desarte, Menos Café llega como el resultado de un proceso de maduración que ha llevado al grupo madrileño a construir una identidad propia dentro de un territorio tan amplio como el rock and roll. Su primer EP no busca seguir tendencias ni acomodarse a etiquetas: apuesta por la personalidad, la energía y un discurso sin concesiones.

Desde su nacimiento en 2022, Desarte ha evolucionado como un proyecto en constante movimiento. La diversidad de influencias que confluyen en sus integrantes ha dado forma a una propuesta que rehúye las fórmulas cerradas y encuentra en la mezcla de estilos su principal fortaleza. Hard rock, rock and roll, pop y una actitud heredera de la tradición más visceral del género conviven en un sonido que no pretende encajar en ninguna etiqueta concreta.

Ese proceso de búsqueda y crecimiento encuentra ahora su primera gran fotografía en Menos Café, un trabajo grabado en Moba Studios (Madrid) bajo la producción de Nico Álvarez, guitarrista de Burning. El resultado es un EP que captura con acierto la esencia más directa de la banda, trasladando al estudio la energía que ha ido construyendo sobre los escenarios. No hay exceso de adornos ni capas innecesarias: las canciones respiran con la misma urgencia con la que fueron concebidas.

A lo largo de sus temas, Desarte despliega una identidad sonora reconocible. Las guitarras cortan con precisión, el bajo mantiene una tensión constante y el piano introduce matices de raíz blusera que enriquecen el conjunto sin restarle contundencia. Todo descansa sobre una base rítmica firme que impulsa cada canción hacia adelante, convirtiendo la escucha en una experiencia marcada por el movimiento y la intensidad.


Pero si algo distingue a la banda es la intención que hay detrás de cada composición. Sus letras transitan por territorios poco complacientes: la locura entendida como forma de resistencia frente a la uniformidad, la rebeldía sexual como ejercicio de libertad y una mirada crítica hacia las contradicciones del presente. Hay actitud, sí, pero también una voluntad evidente de reflexión y de posicionamiento.

Menos Café funciona así como una carta de presentación completa. No solo resume quiénes son Desarte en este momento de su trayectoria, sino que apunta hacia el potencial de una formación que parece estar dando apenas sus primeros pasos. Lejos de buscar un lugar cómodo dentro del panorama actual, la banda apuesta por la fricción, por el carácter y por la construcción de un discurso propio.

En tiempos donde la inmediatez suele imponerse al contenido, Desarte apuesta por algo más difícil: hacerse escuchar. Y tras la publicación de Menos Café, la sensación es clara. Más que ocupar un espacio dentro de la escena madrileña, la banda ha llegado con la intención de alterarlo.

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