Crónica: Rata Blanca en la Sala Riviera, Madrid

Crónica de Rata Blanca
en Sala Riviera, Madrid

Rata Blanca
31 mayo 2026 | Sala Riviera. Madrid
Texto: Txus Tankian
Fotos: Marta G. Paniego

«Unos músicos de talentoso nivel, con sonido adecuado, un set muy bien seleccionado y variado, un público que complemento la entrega y pasión, un recinto que es idóneo para la banda y que domina a la perfección en una noche que quedará marcado en nuestro recuerdo como una de las grandes noches que disfrutar de nuestros ídolos».

Después de una extensa gira que Rata Blanca ha asentado en España por segundo año consecutivo, los argentinos nos han visitado con ciudades de punta a punta, comenzando por: Zaragoza, Bilbao, Pamplona, Burgos, Mallorca, Valencia, Murcia, Málaga, Alicante, Barcelona; y ahora quedaba culminar en la capital con un gran concierto en Madrid que esperaba la puesta definitiva para poner un fin de gira espectacular en una Sala Riviera que se ha convertido en uno de los recintos clásicos en la que mejor se saborea esta gran sala que combina amplitud y cercanía con la banda, a partes iguales por su distribución.     

Con un llenó sensacional y un auténtico ambiente festivo, Madrid se prepara como una cita imprescindible para este cierre de gira que se venia como un fin de fiesta apoteósico, que sin desmerecer al resto de ciudades, agradecidos por el detalle de la banda que ha tenido por contar con numerosas fechas, el concierto de la capital siempre se vive con más nervios, más sentido, de mayor envergadura al congregar a tantas almas en un mismo aforo, eso es algo que remueve mucho más las sensaciones y vibraciones. Nosotros ya los vimos en Valencia y aunque nos fuimos satisfechos, cada ocasión se vive de una manera diferente, aunque el set sea similar. 
Para abrir la velada, a última hora se anunciaba la participación del grupo Zero, formación que después de hacer su concierto retorno 40º aniversario recientemente, se sumaba a la cita para calentar motores con un homenaje a su mítico vocalista fallecido José Antonio Manzano y que cuenta con Gabi Boente, al frente de la misma, así como sus músicos originales Nini Martín a la batería, Pedro Pizarro al bajo, José A. Asensio y Carlos Martín a las guitarras. De su discografía se recuerda con cariño su álbum "En la batalla" editado en 1985 y el "Heavy-Rock al rojo!" compartido con la formación Tigres, bajo la producción de Mariskal Romero. Una pena que esta intervención no se anunciara con más antelación y con más difusión puesto que muchos no nos habíamos enterado. 
Con una gran pantalla de fondo las animaciones envolvieron el recinto, con una horda de ratas blancas que se apodera de una gran sala, en este caso era la Riviera, la indicada para dicho evento. El público desatado desde el primer minuto en un tema potente como "Hijos de la tempestad", que se enlazaba con "Sólo para amarte", un clásico de sus primeros tiempos, que a priori en estudio suena como un medio tiempo, pero que Rata es de las pocas bandas que consigue que baladas o temas melosos adquieran muchísimo más fuerza en el directo, viendo la gente cantar, saltar y corear estos himnos. Adrián Barilari se presento completamente agradecido a una audiencia que abarrotaba, desprendía muchísimo calor vibrante, estaban completamente emocionados por la acogida de toda la gira, pudiendo celebrar hoy una gran despedida, pero también prometiendo que este regreso va a ser continuado, puesto que en 2027 es muy probable que la banda este de nuevo en nuestro país repitiendo esta gesta y aprovechando en la buena forma que se mantiene la banda. Una calidad que demostraron sus músicos en todo momento, con la elegancia de Walter Giardino a la guitarra, la harmonía del teclado de Danilo Moschen, la frescura de Paul Chotas al bajo y la pegada de Alan Fritler a la batería. Un sonido esplendido de la música de la banda, con los wattios a tope, una voz de Barilari con un registro único y aunque siempre me quejo de escuchar quizás un poco más bajo de lo que me gustaría, en esta ocasión fue de las veces que mejor he escuchado la mezcla de toda la banda al completo, la sala Riviera tiene una técnica impoluta y ha sido de los conciertos de los que he asistido que mejor ha sonado la banda.   
En las pantallas una carretera al atardecer nos hacia "Volver a casa", una balada que como he comentado anteriormente suena a cañón en directo, haciendo corear el estribillo poniendo los nervios a flor de piel. La animaciones continuan variando en este caso, unas ornamentaciones éticas complementaban el rock and roll de "La otra cara de la moneda", un estupendo tema que continuaba con el acelerado "El beso de la bruja", perteneciente a la genial obra "Magos, espadas y rosas", del cual celebraban el XXV Aniversario, a pesar de que el set esta elaborado con toda la discografia al completo. Una muestra para demostrar la valía de Walter Giardino a la guitarra como un verdadero monstruo de las seis cuerdas, un maestro que es sin dudar de los mejores guitarristas del planeta, su virtuosismo recuerda las composiciones de la música clásica adaptadas al heavy rock, sin duda es nuestro Mozart, un genio al que siempre es un placer verlo disfrutar en directo, a parte de sus puesta en escena mística que lo hace si cabe más especial. 
Con un fondo que de nuevo nos hace movernos por escenarios mágicos de aventuras, sentimos la sinfonía de "Talismán", disfrutamos del "Rock en Rock" que bajo una pila de televisores antiguos que decoraban el fondo transmitiendo la nostalgia de la era MTV nos mostraban un hit muy al estilo AC/DC, cargado con la misma actitud pura de rock clásica de toda la vida en castellano y que se vivió de manera muy intensa entre el público dejándonos la piel. Quedaban pilas para rato, clásicos como el potente "El circulo del fuego", de nuevo una banda enérgica que se encargaba de poner toda la carne en el asador, muy compactos. Para sorpresa la cover que se marcaron del "Ace Of Spades" de Motörhead con su bajista Paul Chotas cantando de manera sensacional este tema que nos encendió de nuevo la llama en un apoteosis que no paraba. 
El símbolo por excelencia del heavy rock, los cuernos coronaban el escenario con una gran mano mientras sonaba "Días duros", que de nuevo destacaba por la elegancia de Walter Giardino y la importancia de los teclados sinfónicos de Danilo Moschen. Llegó uno de los momentos más esperados por todos los presentes al hacer sonar "Mujer amante", una balada que marca profundamente nuestros corazones, como el gran corazón espinado que está vez decoraba el telón, mientras la dulce voz del carismático Barilari nos cautivaba. 
Un gran paraje ambientado en la naturaleza de una civilización precolombina en América con una televisión retrasnsmitiendo los desastres humanos era el marcó para desatar uno de los himnos de la ecología por excelencia "El guerrero del arco iris", un acelerado tema y desgarrador, avanzado a su tiempo que nos advierte de los desastres que estamos viviendo. En la parte musical la gente seguía entregada y atrapada en estos grandes clásicos que nos hacían mantenernos entregados. Unas luces de neón y un hotel que nos recordaba a California hacia sonar el "Rock and Roll Hotel", que no era de los Eagles pero era puro rock and roll actitud, con unos músicos haciendo bloque convirtiendo la complicidad de Walter, Paul y Barilari, hiendo tridente, compartiendo momentos, marcando una noche sensacional.

Para los bises dos himnos para romperlo todo, "Aún estas en mis sueños" se cantó y se vivió de una manera estremecedora, profundizando nuestras almas y para culminar con "La leyenda del hada y el mago" que Barilari nos dejó cantar a nosotros a solar para comprobar el éxtasis que allí pudimos disfrutar con la potencia de uno de las mayores obras alcanzadas por los argentinos en una noche de autentica locura.
Unos músicos de talentoso nivel, con sonido adecuado, un set muy bien seleccionado y variado, un público que complemento la entrega y pasión, un recinto que es idóneo para la banda y que domina a la perfección en una noche que quedará marcado en nuestro recuerdo como una de las grandes noches que disfrutar de nuestros ídolos. Conexión hispana, con publico de todas las nacionalidades, unidos por una misma pasión. ¡Larga vida a Rata Blanca, los esperamos pronto de nuevo!

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