Entrevista a Álvaro de la Calle


 

  • Acabas de presentar No sé a dónde voy, un título con el que mucha gente puede sentirse identificada. ¿Cómo nace esta canción y qué momento personal hay detrás de ella?

Empecé a escribir la canción en un momento en el que parecía que estaba en mitad de ninguna parte. Acababa de separarse la primera banda en la que empecé a escribir canciones y quería romper con el estilo de canción que había hecho hasta ese momento, tenía muchas dudas sobre cuál iba a ser el papel que iba a tener la música en mi vida y el tipo de músico que quería ser y la dirección que quería tomar. Quería encontrarme a mí mismo como compositor fuera de un contexto de miembro de una banda.


No sé si poéticamente o no, un día estaba sentado en una estación de Renfe esperando un tren de cercanías, muy confundido pensando en muchas cosas a la vez, y ese tren no llegaba nunca y yo lo único que quería era irme a casa, cuando me surgieron los primeros versos: “Llévame hasta donde vayas porque no quiero volver y empezar de cero donde nadie me pueda reconocer” y el resto de la letra vino a los pocos días. Creo que muchos de los versos representan un momento en el que todavía no encajaban varias piezas en el puzle de mi vida y estaba empezando a preguntarme cómo encajarían o si lo harían en algún momento, pero sí que entendía este proceso como un escenario difícil de domar y que me haría sufrir, totalmente no sabía a dónde iba, pero el primer lugar al que me dirigía era a salir de aquella estación de cercanías.

  • En el tema hablas de la contradicción entre querer tenerlo todo bajo control y, al mismo tiempo, no saber exactamente hacia dónde dirigirse. ¿Hasta qué punto refleja una experiencia propia?

Creo que representa muy fielmente una contradicción que, al menos en mi caso, me asalta muchísimas veces. Siempre he sentido cierta ansiedad por lo que está pasando y lo que va a pasar después, y este es un territorio prácticamente ingobernable para la cabeza, porque en muchas ocasiones te puede atrapar en pensamientos de mucha tensión.

En esa línea, y de forma recurrente, he tropezado varias veces con esta misma piedra de querer controlar tanto como sea posible de la realidad con tal de que eso me diera tranquilidad de que iba a pasar lo que yo esperaba que pasara. Pero la vida es muy caprichosa y la gran mayoría de veces me ha saboteado en este aspecto, por tanto, llegó un momento en el que empecé a aceptar que siempre podía terminar pasando algo imposible de prevenir y que tendría que lidiar con ello. En definitiva, creo que escribir la canción me ayudó a leer varios mensajes que necesitaba que calasen en mí, y al verlos escritos y cantados me reafirmé en ellos y me sentí bastante tranquilo conmigo mismo. Porque todos queremos saber a dónde vamos y muchas veces no lo sabemos y hay que aprender a vivir con ese abismo, afrontando lo que surja en el camino.

  • La canción transmite una especie de aceptación de la incertidumbre más que una lucha contra ella. ¿Fue esa la idea desde el principio?

La sensación que tuve al leer la letra por primera vez ya terminada fue de que hablaba de alguien muy confundido con el futuro y con cómo evolucionaría su vida. Pero montándola y ensayándola en el local, durante la grabación de la maqueta y posteriormente en la grabación en el estudio, descubrí que, en realidad, como dices, habla de aceptar la incertidumbre.

Pero no, la intención al menos inicial de la letra nunca fue hablar de la aceptación de la incertidumbre, creo que fue una manifestación indirecta en la letra de la que no me di cuenta hasta un tiempo después. Me alegro de que sea así, es una letra que me gusta mucho y, ya habiendo pasado más de tres años desde que la escribí, me sigo identificando en cada uno de los versos y me resultan bastante terapéuticos de leer. Ese mensaje de “tranquilidad, no sabemos que vendrá, pero estamos en el camino, aunque no sepamos en qué dirección nos lleva, estamos vivos.”



  • En una sociedad obsesionada con los objetivos, los planes y las certezas, ¿crees que hemos perdido la capacidad de convivir con la duda?
Al 100% si, y pienso que yo mismo me he obsesionado mucho con objetivos, planes y certezas, no solo en la música sino también en otras facetas de la vida: universidad, trabajo, etc. Más en el mundo de la música, que parece desbocado en medir el éxito en base a objetivos, métricas, estrategias, que no dejan de ser planes teóricos que en realidad pueden o no cumplirse. Hay que acostumbrarse a convivir con la incertidumbre y las dudas y, dicho sea de paso, yo no soy voz autorizada para dar lecciones a nadie de cómo hacerlo porque a mí me cuesta en ocasiones convivir con el miedo y las dudas, pero sí que intento hacerlo de la mejor manera posible tanto en la vida como en la música.
  • Una de las ideas más interesantes del tema es que, incluso cuando creemos estar perdidos, cada paso nos acerca al lugar donde necesitamos estar. ¿Cómo llegaste a esa reflexión?
Realmente el origen de ese pensamiento lo ubico fuera de la música. Mi etapa como estudiante universitario no empezó bien, según hice la PAU (o como se llamara entonces) entré en una carrera que dejé al año y me sentí completamente perdido mientras todo el mundo parecía haber acertado con su carrera. Me vi en mitad de ninguna parte y pasó un periodo de tiempo hasta que ya entré en la carrera que estudié

Al terminarla, tuve la sensación de que durante ese tiempo entre carreras había estado parado, perdido, muy frustrado y triste, cuando sutilmente si hubo pequeñas cosas y pasos que me llevaron recuperar la confianza necesaria para pensar que esa vez podía ser la buena y efectivamente lo fue. Creo que todos recorremos nuestro propio camino e incluso cuando nos sentimos parados o perdidos están pasando cosas a nuestro alrededor, que identificamos o no, pero que gracias a que pasan nos mantienen en movimiento y nos colocan en el lugar en el que necesitamos estar.


  • Musicalmente, No sé a dónde voy tiene un aire muy orgánico y honesto. ¿Cómo fue el proceso de construcción de la canción desde las primeras ideas hasta la versión definitiva?
Creo que no hay mucha diferencia entre lo que se grabó en la maqueta y lo que después salió en la versión final, en cuanto a estructura se refiere. Me acuerdo de que grabando la maqueta eliminamos un estribillo, para que la salida de la segunda estrofa fuera el punto de partida del solo y definimos muy bien cada parte entendiendo la canción como una transición entre un punto A (el principio) y B (el final) que no fuera muy evidente para aquel que escuchase la canción. Quería que las distintas partes se fueran sucediendo de forma natural y que respaldasen el mensaje de la letra, todo en un tono rockero que sonase optimista y que se desarrollase poco a poco, pero con un elemento que recordase que hay un camino, en este caso yo creo que el riff principal hace nexo de unión entre todas las partes y mantiene la dirección de la canción.

En un mundo de formulas del éxito para escribir canciones soy alguien que va en dirección contraria, intento siempre aportar algo distinto o no escribir con una estructura molde que quiera seguir, intentó dejar crecer la idea a ver por dónde me lleva e intentar ordenar después las piezas en búsqueda de algo interesante.


  • Para este lanzamiento has contado con Josu García, conocido por su trabajo junto a Loquillo. ¿Cómo surgió la colaboración y qué aportó al tema?
Haber podido conocer a Josu, y posteriormente trabajar con él, ha sido algo vital para mi proyecto. Nos conocimos a través de un contacto en común entre ambos, yo estaba dándole vueltas a quién podría ser un productor que pudiera ayudarme a grabar No sé A Donde Voy (el EP), y quedamos a tomar un café una tarde, sin ningún pretexto de hablar de grabar, estuvimos hablando de música, de mis gustos y los suyos, y fue un rato muy agradable y enriquecedor. Yo le había visto ya en directo en varias ocasiones con Loquillo y era y es un guitarrista que me encanta, por lo que creo que fue todo muy cercano y natural con él.

Al poco tiempo, ya hablamos más en serio de las canciones, rápidamente se vino al local de ensayo donde suelo trabajar en mi proyecto con mi banda, que tengo la suerte de que también son mis amigos, y muy poco tiempo después nos metimos al estudio a grabar el EP con Josu y con Mark Janipka, su ingeniero de sonido, un hombre muy cercano y con el que también fue un gusto tremendo trabajar.

  • ¿Qué aprendiste trabajando junto a un músico y productor con una trayectoria tan amplia como la de Josu García?
Fue toda una experiencia musical porque aportó una profesionalidad y una disciplina que no había tenido la suerte de poder vivir en anteriores grabaciones en estudio. Tenía cierto miedo a que las canciones mutaran mucho durante la grabación, pero nos entendimos muy bien en la preproducción, tomó las ideas que ya venían maquetadas como buenas y mejoramos en muy poco tiempo las menos buenas.

Creo que lo que más aprendí de él en esta grabación es la disciplina, entender una canción como algo vivo, a pensar en qué es bueno y qué no, qué funciona y qué no, a mantener la mente viva durante el proceso de grabación porque en cualquier momento suena algo que puede enriquecer la canción y hacerla crecer.


  • ¿Hubo algún momento durante la grabación en el que sintieras que la canción encontró definitivamente su identidad?
Pienso que definimos su identidad definitiva al añadir los arreglos más sutiles, buscando y encontrando los licks en la segunda estrofa o, en especial, en la parte más experimental tras el solo, buscando llevar la canción a un terreno más psicodélico. Creo que cuando grabamos estas partes la canción la sentí terminada, aún quedaban algunos elementos por grabar tipo coros, percusión o algún teclado, pero me acuerdo de pensar “esto ya está, la tenemos” y mirar a Josu y afirmarlo rotundamente.



  • ¿Qué importancia tienen las letras en tu forma de entender la música y qué buscas provocar en quien escucha tus canciones?

Creo que tienen una importancia vital porque la gran mayoría de canciones que escribo suelen nacer de la letra. Siempre me he inspirado en grandes artistas que dan muchísima importancia a los textos: Bruce Springsteen, Bob Dylan, Tom Petty, Mark Knopfler, o en el caso de españoles, Joaquín Sabina, Quique González, Fito, Leiva, Carlos Goñi, etc. muchos cuyos versos cuentan historias, pensamientos, son letras que quieren mandar un mensaje y que intentan hacer pensar a la persona que escucha.

Por ello, creo que también sigo una línea parecida, soy muy concienzudo a la hora de cerrar una letra y de entender que cada verso que escribo sea entendido. No suelo buscar grandes metáforas, normalmente intento escribir letras que reflejen sentimientos o pensamientos que resulten fáciles de poner en palabras y que puedan llegar a alguien que se sienta de forma parecida.

  • ¿Qué te gustaría que sintiera alguien que escucha No sé a dónde voy en un momento de incertidumbre personal o vital?

Me gustaría que sintiera paz por encima de todo, que se lo pase bien escuchándola, que la ponga a todo volumen donde quiera y que tome lo que necesite de ella en el momento que la escuche. Si se siente feliz de escucharla o le consigo sacar una sonrisa con ella, creo que será algo muy bonito. Y que piense que todo está bien, el momento que está viviendo está bien, que poco a poco irá encontrando el camino, aunque cueste. En definitiva, que hay camino en alguna dirección y que todo saldrá bien.

  • Para terminar, si tuvieras que resumir el mensaje de No sé a dónde voy en una sola frase, ¿cuál sería?
Creo que me quedo con el último verso de la primera estrofa: “Darme cuenta que, después de todo, no queda nada que perder.” Pienso que resume bastante bien el espíritu de la canción de aprender a vivir entre la incertidumbre y las cosas que nos suceden. Aunque se sufra, se tenga miedo, ansiedad, la mayoría de las cosas que pasan tienen solución, aunque cueste verlas, con lo cual, la mayoría de las veces “no habrá nada que perder”. 



Comentarios